viernes, 14 de septiembre de 2012

Comer en Barcelona


Barcelona es una ciudad grande y cosmopolita, con una oferta cultural, arquitectónica y de ocio inigualable. Por ejemplo, ¿conoces ya los cinco lugares de Barcelona que no debes perderte? ¿O has visitado la Barcelona de Gaudí? Bueno, en cualquier caso, sea cual sea el itinerario, seguro que se necesita hacer bastantes paradas técnicas para descansar y comer algo. Afortunadamente la ciudad Condal cuenta no interminables restaurantes y casas de comida adecuadas a todos los gustos y bolsillos.

Es bastante probable que a un buen número de viajeros les interese conocer sitios donde se pueda comer por menos de 20 euros. Un buen ejemplo es el Restaurante Lolita, en la zona de Sants. Se trata de un local entrañable con una decoración muy agradable. Aunque no es muy grande ofrecen una exquisita selección de comida americana y mexicana. Disponen de menús para grupos, así que si esta es la fórmula elegida todavía puede salir más económico. De toda la carta se recomienda la pizza Marilyn Monroe, una rica mezcla de cebolla caramelizada, langostinos, cacahuetes y manzana. ¿A qué es irresistible?

Si el asunto económico no es demasiado importante para el turista, quizás pueda visitar El Jardí de l’Àpat. Se trata de un precioso restaurante con jardín y terraza. Claro, las vistas son espectaculares y el espacio es francamente bonito. Muchas familias y grupos de amigos de Barcelona lo eligen para hacer sus celebraciones privadas. Pero todos los comensales son bienvenidos. Están especializados en carnes y verduras a la brasa, calçotades, caracoles al estilo de Lleida y así por el estilo. Los golosos no deben dejar de probar alguno de los muchos postres caseros de los que ofertan en su carta.

Es importante entender que una ciudad internacional como Barcelona ofrece todo tipo de restaurantes y de prácticamente todos los países del mundo. Un claro ejemplo es el Thai Gardens, un excelente restaurante tailandés. Entre otras delicias ofrece a sus clientes brochetas de pechuga de pollo marinado con leche de coco o la ensalada vermicelli, una curiosa combinación de cabello de ángel, con gambas, apio y limón. En fin, todo un repertorio de novedades culinarias que harán las delicias de los comensales más exigentes. Además, el servicio es sumamente profesional y atento. Vamos, que se trata de una experiencia inolvidable.

En caso de buscarse un ambiente más playero, es posible visitar el fantástico restaurante denominado Catamarán. En este precioso local con grandes cristaleras que permiten ver la playa y el mar, es posible probar lo mejor de la cocina mediterránea. Los productos son frescos y muy buenos. El precio es bastante ajustado, de hecho, tienen un menú básico desde unos 15 euros. Pero teniendo en cuenta la calidad de los productos servidos no se puede decir que sea nada caro. 

Estas son solo algunas de las innumerables propuestas que se pueden hacer para comer en una ciudad como Barcelona. Como es lógico, también se pueden encontrar las franquicias habituales en otras ciudades. Aunque este tipo de establecimientos hosteleros pueden permitir comer algo rápido mientras se sigue con la visita a la ciudad, es más que recomendable probar algo de la gastronomía local. De hecho, no se puede decir que se conoce una ciudad sin saber lo que comen sus gentes.

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