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martes, 28 de agosto de 2012

Ocio nocturno en Sevilla


Sevilla es una ciudad que ofrece todo tipo de posibilidades para los turistas y visitantes, aun que sean asiduos. Desde luego, si uno llega a tiempo, es más que recomendable dar una vuelta por la fantástica Feria de Abril, o quizás descubrir lugares insólitos de Sevilla. No obstante, en cualquier época del año que alguien visite la capital hispalense puede disfrutar de su variado e intenso ocio nocturno.

Uno de los locales de ocio más espectaculares es el Antique Theatro, que se sitúa sobre los pilares del antiguo pabellón olímpico en la pasada Expo 92. Este gran local cuenta con 2.500 metros cuadrados. Esta enorme extensión permite generar todo tipo de eventos y sesiones, normalmente desde los miércoles hasta los domingos. Además, el local es alquilado para diferentes ferias, congresos y actuaciones. En general, esto permite que haya un público muy variopinto y que todos sean bien recibidos en este macro complejo de ocio.

EM es una de las discotecas insignia de la ciudad. El amplio local que la recoge, muy bien decorado por cierto, consigue mezclar un buen ambiente, buena música y efectos de imagen y sonido muy novedosos, de manera que sus espectáculos se llenan de color y unas calidades poco frecuentes en otras salas de ocio. El local cuenta con tres barras donde se sirven productos de primera calidad, a unos precios bastante interesantes. Esta discoteca organiza periódicamente eventos que consiguen atraer a muchas personas cada noche, aunque su temporada fuerte es durante el invierno.

Uno de los lugares preferidos durante el verano es la discoteca Babilonia. Se trata de un maravilloso lugar ambientado con motivos mozárabes, incienso, velas, cojines y vegetación natural. Consiguen generar diferentes ambientes y sus cuatro barras independientes pueden dar servicio rápido a los cientos de personas que se reúnen cada noche.

Como se puede imaginar, en Sevilla hay numerosos bares de copas. Si uno quiere disfrutar de un espectáculo flamenco en vivo quizás debiera visitar la Madrugá, ubicado en la calle Salado número 11. Este local donde caben unas 250 personas permite tomar unas buenas copas mientras se siente este arte milenario generado por auténticos profesionales. El Fun Club se ha convertido en un local de culto para los hispalenses. El buen hacer de sus dueños durante los últimos años ha tenido mucho que ver en este sentido. Su aforo de unas 500 personas permite albergar actuaciones en directo y otros eventos. Además, el cliente nunca se aburre por la música, puesto que se mezclan varios estilos como el blues, el funky, el hip hop y hasta el jazz. Y por supuesto, el pop y la música disco. La premisa de este local es la variedad y la diversión, y, cómo no, unas copas a precios asequibles para estos tiempos de crisis.

Si se prefiere tomar una copa algo más tranquilo en un ambiente relajado, una buena opción es el Mítico Café, un espacio único y bien decorado. Un buen lugar para reposar después de tanta marcha. 

lunes, 20 de agosto de 2012

De compras por Sevilla


Los atractivos de Sevilla son tantos y tan variados que resulta difícil definirlos en unas pocas palabras. Si uno ha hecho un recorrido significativo es probable que ya conozca la isla de la Cartuja. Si además ha tenido la ocasión de pasar unos días en la Feria de Abril, se puede decir que ya conoce una parte significativa de la ciudad y sus gentes. Pero nunca se llega a profundizar del todo en una población hasta que no se va de compras. Afortunadamente, Sevilla es una ciudad magnífica para tal fin.

Las calles sevillanas están repletas de muchas tiendas de todo tipo, pero se suelen definir tres barrios comerciales por excelencia. El primero es el barrio de Triana, el segundo el casco antiguo y el tercero, Nervión. El barrio de Triana ofrece una amplia gama de establecimientos comerciales dedicados a la cerámica y a la artesanía en general. Por supuesto, es posible encontrar grandes almacenes en la calle Luis Montoto y tiendas con la ropa más exclusiva y representativa de las tendencias actuales. Claro, estas tiendas no son para todos los bolsillos, aunque siempre puede ser interesante dar una vuelta para mirar lo que se lleva.

Si uno tiene la ocasión de estar un jueves en Sevilla, no debe dejar de visitar el mercadillo que se celebra puntualmente cada semana. Se celebra en la calle Feria. La palabra “celebra” está escogida específicamente porque se trata de una reunión de amigos y conocidos donde se puede encontrar casi cualquier cosa inimaginable: desde antigüedades hasta cuadros, libros, ropa de segunda mano, etc. Los domingos hay otro mercadillo en la Plaza del Cabildo donde también se pueden encontrar artículos relacionados con la filatelia y la numismática, así como pájaros y otras mascotas.

Hay una tienda especialmente bonita en la ciudad. Se trata del taller artesanal de mantones de manila de Juan Foronda. Aunque tiene una versión on line para comprar desde cualquier lugar del mundo, resulta una delicia contemplar la exquisitez de tales obras de arte como los abanicos, los broches, las coronas de novia, las horquillas y peinecillos, y, por supuesto, la especialidad de la casa, los mantones y mantillas bordados a mano. Los precios no son baratos, pero se debe tener en cuenta que se trata de piezas exclusivas hechas por artesanos profesionales. Lo cierto es que cualquiera de los productos es de una belleza impresionante.

El trato de los comerciantes suele ser muy amigable y profesional, siguiendo el espíritu que manifiestan en general los sevillanos. El horario de las tiendas es el habitual que en el resto de España, aunque los centros comerciales, como el Nervión, abren normalmente hasta las 22 horas. Concretamente este centro comercial dispone de 86.000 metros cuadrados entre garajes y establecimientos. Uno de sus principales atractivos es que está ubicado junto al estadio de fútbol Ramón Sánchez Pizjuán.

Ir de compras en una ciudad como Sevilla puede ser divertido y original, aunque no necesariamente se compren demasiadas cosas. Pero ver el comercio de una ciudad ayuda a conocerla mejor.

jueves, 16 de agosto de 2012

Lugares insólitos de Sevilla


Sevilla es una ciudad inagotable de lugares de interés. Sus rutas turísticas se complementan con propuestas de ocio clásicas e innovadoras para entretener a todo tipo de turistas. No obstante, cuando uno busca algo más siempre le será posible encontrarlo en una ciudad como esta.

Uno de los lugares más fascinantes de la ciudad, que se salen de lo típico que ve el turista que solo pasa un par de horas en ella, es el edificio de Jurgen Mayer. Se llama Metropol Parasol. Se trata de un insólito edificio en el término más exacto de la palabra. El edificio tiene una plaza elevada y un mirador de la ciudad con vistas muy impresionantes. La construcción es una suerte de colmena extraterrestre que deja boquiabiertos a todos los que se acercan a admirarla. También tiene un antiquarium con restos romanos encontrados en la zona.

Un lugar que pasa bastante desapercibido para la mayoría es la Casa de Pilatos, un palacio cuya construcción se inició en 1483. ¿Por qué es recomendable su visita? Su belleza espectacular, combinación del renacentismo italiano con el mudéjar español. De hecho, se considera como el prototipo del palacio andaluz. Como curiosidad cabe destacar que este edificio se han rodado varias películas tan famosas como “Lawrence de Arabia”, “1492: la conquista del paraíso” o “Día y noche”. El palacio conserva obras de arte de incalculable valor y su visita está muy recomendada.

Dice la tradición que la Glorieta o el rincón de Bécquer, como se le suele conocer, es donde los enamorados se juran amor eterno. Se trata de un parque precioso, con una estatua compuesta de varias figuras que rinde homenaje al inmortal escritor. Hay un banco frente al sauce llorón que alberga las figuras que permite evoca la imaginación y deja entrar a los que se lo permiten, en un mundo de ensoñaciones literarias. Claro, si uno va sin pareja no por ello tiene que dejar de disfrutar de semejante estampa. Al fin y al cabo, cada uno se monta la vida como quiere o puede.

La calle Sierpes es uno de esos lugares que se pueden visitar una y otra vez sin cansarse nunca. Son las Ramblas de Sevilla, una calle bulliciosa, llena de mendigos, compradores compulsivos, estudiantes, artistas. El lugar está repleto de bares, cafeterías y tiendas donde hacer cambalaches, tomar una copa o hacer una tertulia mientras se exalta la amistad con la ayuda del alcohol. Si uno quiere hacer compras es el lugar perfecto, pues además de los típicos souvenirs, se encuentran productos únicos y especiales, al amparo de la tradición y de unos comerciantes que no se han dejado invadir por el afán franquiciador de las grandes superficies.

Después de una jornada tan larga se agradece encontrar reposo y cobijo y comer algo bueno en alguno de los maravillosos restaurantes de Sevilla. Quizás otro día se pueda visitar la isla de la Cartuja y comprobar con ojos ávidos de respuestas qué ocurrió con las magníficas infraestructuras de la Expo 92.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Dónde comer en Sevilla


Si se visita Sevilla durante la Feria de Abril, seguramente es fácil encontrar numerosos establecimientos para comer durante este evento alrededor de las instalaciones preparadas a tal efecto. En la zona de la Giralda no son pocos los bares, restaurantes y fondas donde se puede degustar la excelente gastronomía de la zona. Sin embargo, hay muchos más sitios excelentes, y normalmente, a buen precio, para comer en esta maravillosa ciudad.

Uno de los restaurantes más emblemáticos es “La Flor de Toranzo” o, como lo conocen los sevillanos, el Trifón. Entre las muchas especialidades de la casa, destacan el montadito de lomo al jerez con manzana. Este lugar es prolífico en tapas extraordinarias y tiene unos vinos muy buenos.

Ir a una bodega en Sevilla es uno de los ejercicios más estimulantes que se pueden hacer en la zona. Es el caso de la Bodeguita Antonio Romero, situada en la parte trasera de la Real Maestranza. La decoración de este local es muy típica, pero sin extravagancias. Las tapas que se sirven son excepcionales y siempre regadas con un buen caldo o cerveza fresquita, según las preferencias del consumidor. Lo bueno de este tipo de locales es que los precios llaman la atención por lo económico de las propuestas.

Otro de los locales que recomiendan algunos ciudadanos prominentes de Sevilla es la Casa Morales, que se encuentra en la zona de la Catedral. En este lugar se rinde culto a los pescados fritos y vinos de muy alta calidad. Claro, también se sirven carnes y todo tipo de productos para adaptarse a los gustos de todos los clientes. Se nota que los regentes de este establecimiento (y de lugares similares) aman su trabajo y el servicio bien dado a la gente. Esto es un plus importante que hará muy agradable la experiencia de tapear por la ciudad.

No todo tiene que ser carne o pescado. Hay establecimientos especializados en las verduras, como por ejemplo Las Cuevas, en la calle Virgen de las Huertas, 1. Uno de sus guisos estrellas es la berenjena frita con miel. La combinación es extraordinaria y permite degustar auténticas delicatessen a precios más que asequibles.

Claro, hay público para todos los gustos. También hay franquicias dispersadas por toda la ciudad para los que prefieren otro tipo de comidas menos tradicionales. Una de las franquicias más apreciadas por la gente joven con cierto poder adquisitivo es Peggy Sue, una típica hamburguesería ambientada en los años 60 en los Estados Unidos. La comida es muy buena (aunque tipo hamburguesería, claro). Los batidos y los helados son excelentes, y la decoración es muy agradable.

De todas formas, siempre es recomendable probar los lugares que sirven la comida propia de una zona. Y en ese sentido, Sevilla da la nota máxima por variedad, servicio, calidad y buen precio. Visitar una ciudad tan impresionante y poder paladear delicias en cada esquina, es un placer al alcance de todos los que decidan a acercarse a conocer o a reconocer a la ciudad de Híspalis. ¿Te apuntas?

jueves, 26 de julio de 2012

La maravillosa Feria de Abril


Pocos lugares hay en el mundo que concentren y rebosen tan alegría, fiesta y felicidad, como la fiesta que cada se celebra, más o menos en abril, en Sevilla. Cada primavera, en el espectacular recinto ferial de Los Remedios, en la capital hispalense, se juntan miles de personas, luces, farolillos de papel, casetas y mucho alcohol para pasar unos días inolvidables.

Pese a lo que pueda parecer, el origen de la festividad no es religioso. El 25 de agosto de 1846 dos empresarios propusieron a las autoridades locales organizar una feria anualmente, privilegio que fue otorgado finalmente por la reina Isabel II en marzo de 1847. La feria ganadera fue evolucionando con el paso de los años, aunque el concepto de “casetas” se impuso desde 1849, cuando el Ayuntamiento instaló la primera. Las “casetas” están compuestas por una estructura de tubos recubiertos por una lona. El suelo es de madera para poder bailar mejor. El número de “casetas” asciende a más de 1000, y algunas son de particulares, otras las gestionan empresas y así por el estilo. En cada una de estas, se reúnen grupos de amigos y familiares con música, buena comida y buen vino, así como otros licores. Los forasteros suelen ser muy bien recibidos, así que el ambiente es propicio para la fiesta y el regocijo.

La Feria de Abril es un espectáculo de luz y color permanente. Durante el día, desde las 12 hasta las 20 horas, es el horario establecido para el paseo de caballos y enganches, por lo que es posible ver decenas de caballos y jinetes lo que aporta un sabor especial a este lugar. La mayoría de personas visten con los trajes típicos, lo que añada mucho color a la ocasión. El ambiente es festivo y alegre, y todo el mundo puede pasarlo muy bien durante estos días.

Como hay miles de visitas durante el acontecimiento, el Ayuntamiento tienen muy bien organizados los temas de aparcamiento (ofreciendo más de 10.000 plazas para vehículos de motor y también, para vehículos que transportan caballos). El servicio de autobuses funciona excelentemente y hay un servicio de lanzaderas gratuitas desde el aparcamiento previsto hasta la zona de la Feria.

Durante los días que dura la Feria es posible ver numerosos espectáculos taurinos y ecuestres. La plaza de toros de Sevilla, la Real Maestranza, acoge a los mejor de la fiesta nacional durante unos días que resultan muy intensos.

Si se quiere disfrutar al máximo de este viaje se deben tener en cuenta varios factores. Normalmente, en Sevilla en abril hace muchísimo calor. Así que conviene viajar con ropa fresca, zapatos cómodos y beber mucha agua para estar totalmente hidratado (especialmente si se consume alcohol). Una buena crema de protección solar y una gorra o sombrero nunca están de más. La música no para en toda la noche, así que el límite lo debemos marcar nosotros. Pero un buen descanso es necesario para disfrutar de la Feria de Abril, especialmente si vamos a estar varios días. Eso sí, la experiencia será inolvidable. Por cierto, si aun nos quedan energías, se puede aprovechar para visitar la Giralda o la Cartuja en algún rato durante el día.

martes, 17 de julio de 2012

La Giralda de Sevilla y la Catedral


La Giralda de Sevilla es uno de los monumentos más reconocidos de la ciudad (y casi de España) a nivel mundial. Claro, Sevilla tiene muchos atractivos, tales como la isla de la Cartuja. No obstante, La Giralda es especial. Concretamente es el nombre que recibe el campanario de la Catedral de Santa María. Los 97 metros y medio de altura (en total 101 con el adorno de la cúspide denominado Giraldillo) tienen mucha historia e interés cultural y artístico. La parte de abajo pertenece a la antigua mezquita de Sevilla, fechada en el siglo XII. La parte superior se construyó en la época cristiana para poner las campanas.  El adorno superior o Giraldillo es una estatua de bronce que hace las funciones de veleta.

Los usos de La Giralda han sido muy variados. En un principio, era un elemento para la llamada religiosa. Posteriormente también sirvió como vivienda para el alcaide de la torre y los campaneros. En el año 1400 se instaló un reloj, y aunque ahora está en desuso, todavía conserva la maquinaria. Este monumento está lleno de anécdotas y curiosidades. Por ejemplo, Miguel de Cervantes cuenta sobre el Giraldillo en el episodio del “caballero del bosque”. El acceso a la parte superior es mediante 35 rampas, lo suficientemente anchas como para que el encargado de convocar a la población a la oración pudiera subir en caballo. En la torre hay 24 campanas con nombres tan curiosos como “Santa Cruz”, “Santa Catalina”, “San Hermenegildo”, y así sucesivamente.

Además de La Giralda, la Catedral de Sevilla tiene muchos atractivos para ser visitada. Por ejemplo, uno de los lugares más bonitos es el Patio de los Naranjos. Era el antiguo sahn de la mezquita. En un principio se utilizaba como claustro y cementerio, aunque en sus sucesivas remodelaciones ha ido ganando en esplendor y belleza. La Catedral dispone de varias puertas con nombres muy característicos, por ejemplo, la Puerta del Perdón, la de la Concepción o la del Príncipe.

En la parte interior de la Catedral se pueden contemplar varios tesoros de incalculable valor. Uno de ellos es el Altar Mayor, construido entre 1482 y 1564. Se considera como el más grande de la cristiandad. Lo cierto es que es una estructura de madera policromada que es francamente impresionante. Sus 30 metros de alto por casi 20 de ancho tardaron cerca de un siglo en tallarse. Este lugar sagrado también es muy conocido por tener los restos de Cristóbal Colón. Dichos restos se guardan en un monumento que es obra de Arturo Mélida y Alinari. Aunque el monumento es más reciente que otras partes de la Catedral, no cabe duda que el interés histórico que suscita es muy grande.

La Catedral se puede visitar de lunes a sábado entre las 11 y las 17:30, y los domingos entre las 14:30 y las 18:30. Cabe mencionar que la Catedral cuenta con visitas especiales para niños, para hacerles más atractivos los tesoros históricos y patrimoniales que contiene. El precio oscila hasta los 8 euros, siendo esta la entrada más cara. 

viernes, 6 de julio de 2012

La isla de la Cartuja


Sevilla es una ciudad mágica, especial e inigualable. Son tantos los atractivos para visitarla una y otra vez que sería imposible enumerarlos en un solo artículo. Uno de los más conocidos es la isla de la Cartuja. Cuando el visitante se acerca a esta porción de tierra situada entre dos brazos del río Guadalquivir, todavía se pueden contemplar los vestigios de lo que fue una de las fiestas más grandes y maravillosas organizadas en España: la Expo de 1992. La mayor parte de los edificios están bastante deteriorados, sin embargo vale la pena darse un paseo para comprender parte de la historia española.

El monumento que permanece impertérrito es el Monasterio de Santa María de las Cuevas, más conocido como el Monasterio de la Cartuja. Su origen se remonta a cientos de años de atrás, siendo la construcción de la Ermita Santa María a finales del siglo XIV el comienzo más claro. El lugar es muy bonito, pero sobre todo está cargado de simbolismos. Está estrechamente relacionado con la historia de Cristóbal Colón, que se alojó en este lugar en preparación del viaje en el que descubrió América. De hecho, según la tradición, uno de sus hijos plantó un árbol (un ombú) y todavía puede ser visitado. El monasterio cuenta con magníficos cuadros de Zurbarán, así como esculturas de Isidro de Villoldo. Otro detalle interesante de este lugar, es que después de la Exposición Universal es la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Además, sus jardines son muy recomendables.

La isla de la Cartuja comparte con el resto de Sevilla la luz y el buen clima. Pasear por sus avenidas es aventurarse a un mundo de emociones singulares y muy significativas. Incluso los accesos a la Cartuja son muy bonitos. Un ejemplo de ello es el Puente de la Barqueta. Cuando uno lo ve, aunque no lo supiera antes, percibe que es del claro estilo del famoso arquitecto Calatrava.

La isla de la Cartuja contiene muchas empresas importantes. Seguramente a los turistas y viajeros, este hecho no será demasiado relevante. Sin embargo, un punto que sí merece la pena, sobre todo si se viaja con niños, es Isla Mágica. Parte de la exposición universal se recicló y se mejoró enormemente con la construcción de un parque temático para toda la familia. El parque está dividido en zonas con títulos tan sugerentes como “Sevilla, Puerto de Indias”, “Puerta de América”, “La Guarida de los Piratas”, “Mundo Maya” o “El dorado”. Hay atracciones para todas las edades, algunas de ellas que hacen subir la adrenalina hasta límites insospechados. Otra de las bazas fuertes del parque son los espectáculos, de índole muy variada. Desde la magia a los efectos especiales en directo, pasando por mucha, mucha diversión. En fin, que una jornada en Isla Mágica es más que recomendable. El acceso al parque cuesta algo menos de 30 euros para los adultos, aunque siempre se pueden encontrar ofertas en combinación con alojamiento o en grupos.

La isla de la Cartuja tiene mucho que ofrecer a los visitantes que acuden a Sevilla. Sus tesoros permanecen escondidos solo para aquellos que se acercan a descubrirlos.