La Rioja es sinónimo de naturaleza, y por definirlo con mayor
precisión, de naturaleza espectacular. Lo bueno que tiene esta zona es que
dispone de suficientes atractivos para disfrutar de muchos días de ocio, cada
uno diferente. Por ejemplo, ¿qué tal probar el turismo enográfico en La Rioja?
Seguro que uno no se decepciona. Pero los amantes de los espacios singulares y
naturales están de suerte si visitan esta comunidad autónoma.
¿Por qué no empezar por el jardín botánico? El que hay en La Rioja se
trata de un espacio inmenso repleto de árboles, flores y plantas. Hay
representantes de todo el mundo. El recorrido está muy bien diseñado pues
permite al visitante hacerlo e manera autónoma. Se debe tener en cuenta el
valor añadido que representa el hecho que se hayan destacado aspectos que hacen
especialmente emocionante la visita para los niños. El jardín puede ser
visitado desde el 1 de marzo hasta el día 2 de noviembre en horario de mañana. Durante
los meses de junio, julio y agosto hay un bar que permite disfrutar de este
espacio singular por las noches y se suelen organizar algunos conciertos durante
la temporada estival.
Otro lugar muy especial es el Parque Natural de los Sotos del Ebro.
Este espacio tiene el honor de tener la mayor colonia de cigüeña blanca de
Europa. Se encuentra en las riberas del tramo medio del Ebro en la parte
denominada Rioja Baja. En este Parque Natural es posible localizar nutrias,
zorros, conejos y jabalíes. Eso sí, para lograr encontrar vestigios de sus
habitantes por derecho propio, se debe ser sumamente respetuoso con el entorno
y no hacer ningún ruido. En el soto del Estajao hay un recorrido circular que
permite visitar un soto inundado, donde se da la mayor concentración de
especies naturales (tanto vegetales como animales). La visita bien vale la
pena.
La Rioja está repleta de colores y paisajes inolvidables. Otro ejemplo
es el Valle de Ocón. ¿Qué tiene de particular este lugar? La UNESCO lo declaró
Reserva Mundial de la Biosfera. El visitante se encuentra con un paisaje de
montaña con pendientes que oscilan los 700 y los algo más de 1300 metros. Esta
zona se compone de seis localidades con un especial atractivo rural y muchísima
riqueza histórica, cultural y arqueológica. Desde este lugar se pueden
organizar rutas por las montañas para hacer visitas con profundos valores
ecológicos, aunque también se pueden combinar con recorridos culturales,
incluso artísticos.
Como se ha comentado anteriormente, la lista de lugares naturales de
La Rioja parece no terminarse nunca. A lo ya mencionada habría que sumar los
Montes Obarenes, la Sierra de Toloño, el Parque Natural Sierra Cebollera y un
largo etcétera. Si el viajero prefiere visitar una zona de aguas medicinales
bien pudiera decantarse por los Valles de la Rioja Baja. En fin, para todos los
gustos y sensibilidades.
Después de tanta peripecia y excursiones, seguro que se agradece un
poco de reposo en alguno de los maravillosos hoteles que hay disponibles en La Rioja. La elección depende del viajero.


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