Cudillero ofrece un sinfín de oportunidades para disfrutar de unos
días maravillosos. Después de dar una vuelta por el pueblo y el entorno y de
saborear la inigualable gastronomía de Cudillero, es posible realizar más
actividades muy diferentes e insólitas. ¿Por qué no te apuntas a descubrir esos
rincones de la ciudad que pasan desapercibidos a los que solo están unas horas? Date un capricho y alójate en alguno de los hoteles con encanto de Cudillero.
¿Qué tal si se empieza el periplo por la granja “La Cuesta”? Se trata
de una auténtica granja en la que los visitantes pueden familiarizarse con las
labores propias de este vital oficio. Se puede ver como se ordeñan las vacas,
los caballos y otros animales. Entre otras divertidas labores se puede recoger
huevos, dar el biberón a un ternero o probar la deliciosa leche recién
ordeñada. ¿Verdad que es una propuesta muy divertida y diferente para una tarde
o una mañana?
Otro rincón muy emblemático y significativo de Cudillero es su
anfiteatro. Se denomina así porque las casas están construidas simulando los
palcos y la plaza sería la escena. Esta zona es especialmente bonita y muy apta
para hacer docenas de fotos. Las casas son muy coloridas y es fantástico ver
como la luz del norte de España tiñe dichos colores. En esta misma zona está la
Ruta de los Miradores. Se trata de un singular paseo por las callejuelas en
sentido ascendente, siguiendo la barandilla azul. De esta forma se accede a los
diferentes miradores que hay en el pueblo.
Si uno le apetece desviarse del bullicio puede acceder a la Playa del
Silencio o Gavieiro. Se trata de una playa virgen, sin acceso rodado. Esto
significa que no suele estar demasiado transitada, pues se necesitan un buen
rato para llegar andando. Eso sí, la belleza que espera al turista es
inigualable. Según los expertos se trata de una de las playas más bonitas de
toda Asturias. Claro, uno no debe esperar encontrar chiringuitos en este lugar.
Es un espacio protegido y totalmente natural.
Cuando el viaje a Cudillero coincide con las Fiestas de San Pedro, San
Pablo y San Pablín (entre finales de junio y primeros de julio) el viajero
tendrá la oportunidad de relacionarse con gentes amables que tratan de
pasárselo bien. Las fiestas tradicionales en este lugar tienen un fuerte
componente de comunidad y es por eso que todos, tanto turistas como propios del
lugar, disfrutan de unos días maravillosos. El programa es sencillo pero
eficiente.
Esta ruta por los rincones menos conocidos de la ciudad no estaría
completa sin darse una vuelta por los comercios de Cudillero. Los productos
gastronómicos son excepcionales, pues se pueden encontrar quesos, fabas,
embutidos y sidra únicos. Los productos envasados del mar, tales como el pulpo,
la caballa y el bonito son francamente excepcionales. La artesanía es muy
apreciada en la zona, así que se pueden encontrar piezas únicas y
tradicionales, representación de la modalidad que se conoce como cerámica negra.
¿Y por qué no llevarse un libro de Cudillero? De esta forma, los recuerdos de
este inigualable lugar permanecerán para siempre.


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