No decimos nada nuevo al afirmar que la gastronomía de Bilbao
constituye un referente internacional de primer orden. Algunos de los
restaurantes de la capital Vizcaína se encuentran entre los mejores del mundo,
agasajados continuamente con premios y calificaciones de índole mundial. Pero,
¿por qué?
Una de las razones es la excelencia de sus materias primas. La virtud
de sus pescados, mariscos y carnes son sobradamente conocidas. Pero también se
debe reivindicar la alta calidad de los productos de la huerta, tales como los
pimientos verdes, tomates y las guindillas.
No cabe duda que decir Bilbao es sinónimo de bacalao, en cualquiera de
sus variedades. ¿Quién puede resistirse al
bacalao al pil-pil o a la vizcaína, si está preparado con esmero y el cariño
que caracterizan a las gentes de esta tierra? Tampoco uno se debe olvidar de su
exquisita merluza a la kokxera, plato único y exclusivo que se prepara con
almejas, espárragos verdes, huevo y otras verduras, además, por supuesto, de la
excepcional merluza de la zona. ¿O por qué no darse un homenaje con un
Txangurro relleno? El txangurrro es el centollo que se prepara con cebollas, zanahorias
y puerros y un poco de vino blanco y
pimentón. Lo cierto es que uno se relame al imaginar tales delicias.
Bilbao también es una tierra de pinchos inmejorable. Es un gran placer
recorrer sus bares y tabernas y degustar sus elaboradas tapas al tiempo que se
toma un buen txacolí. Un placer de dioses, sin lugar a dudas. La riqueza
gastronómica de las tapas es extraordinaria y la imaginación de los diferentes
establecimientos no tiene fin. De esta forma los alimentos entran en primer
lugar por los ojos, luego por la nariz, y por último y como es natural, por la
boca.
Frente a la tendencia a la comida rápida (o fast food) que se da por
todos los puntos del planeta, muchos establecimientos bilbaínos se han adherido
al movimiento iniciado por Carlo Petrini en 1986, denominado Slow Food (comida
lenta). El objetivo es recuperar el gusto por la cocina pausada y tranquila,
con delicioso platos y largas sobremesas. Nada de platos precocinados y comer a
toda velocidad, sino justo todo lo contrario. Algunos establecimientos que
participan en esta reconfortante tendencia son el Kalaka Restaurante, el
Arbolagaña Restaurante o el Gaminiz Restaurant. Todos tienen en común su amor
por la excelencia, así que en dichos restaurantes se pueden degustar platos tan
increíbles como el Azpi Gorri sobre sémola de trigueros, el esponjoso de maíz
violeta y heno o el lingote de vendimia tardía, migas de oro y helado de
cerezas.
No hay que gastarse mucho dinero, necesariamente, para disfrutar de la
gastronomía de Bilbao. Restaurantes de lujo al margen, en la mayoría de fondas
y tabernas se pueden encontrar exquisitos platos caseros que levantan el ánimo
de cualquier viajero o turista. Los mejores platos se combinan con el trato
afable y agradable de los bilbaínos, los que constituye la experiencia de comer
en esta tierra en una ocasión inolvidable.


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