La mayoría de personas que no conocen Tarragona, siempre relacionan
esta fantástica ciudad con su parte romana. Y es cierto que la parte romana es
sumamente importante y digna de visitarse, pero la ruta medieval que se puede
descubrir en la ciudad es más que recomendable e interesante. Esta ruta
consiste en un recorrido por el casco antiguo de la ciudad en el que se deben
contemplar los edificios medievales y el Museo de Arte Moderno.
Un punto ideal para empezar esta excursión es la casa Castellarnau que
se empezó a construir en el siglo XIV. En
esta zona hay otros palacios antiguos y residencias eclesiásticas. Este lugar
es la sede del Museo de Historia. Una visita a este lugar, aunque no sea
demasiado larga, permite tomar el pulso a la historia medieval de la ciudad y
conocer los diferentes usos y costumbres de los tarraconenses hace cientos de
años. Entre otros méritos del lugar se encuentra el que el rey Carlos I se
alojó en ella en el año 1542, y tan entusiasmado quedó con las bellezas de la
ciudad que dijo “Este es el mejor balcón al mar que existe en mis estados”.
Otro punto necesario para comprender a cabalidad la Tarragona medieval
es La Catedral. Su construcción empezó en el año 1171, aunque hasta el siglo
XIV no hay registros fehacientes de artistas que hubieran participado en alguna
de sus múltiples obras de arte. En la actualidad es un templo influenciado por
el gótico con tres naves. Como es frecuente en las catedrales, está repleta de
obras de arte muy importantes de pintores tales como San Miguel de Bernat
Martorell y de arquitectos tales como Josep Prat o el escultor Carles Sales. La
fachada llama mucho la atención por sus tres puertas y por el gran rosetón que
tiene en la parte principal. Mide once metro de diámetro exterior y cuenta con
doce rayos con siete molduras circulares.
El nombre completo es Catedral de Santa María de Tarragona. Tiene
numerosas capillas que hacen muy recomendable su visita, aunque destaca la
Capilla Mayor. ¿Por qué razón? Por su belleza y porque, por ejemplo, el
presbiterio cuenta con un retablo gótico realizado por el escultor Pere Johan
entre 1424 y 1434. Está construido en alabastro policromado y es una de las
joyas más importantes de la escultura gótica catalana.
Siguiendo con el periplo medieval, es necesario visitar el Antiguo
Hospital de Santa Tecla y los porches góticos. Cualquiera de estas estampas
justifica hacer fotos por los bonitos alrededores. Y como última parada,
estaría bien visitar el Museo de Arte Moderno, como se comentaba anteriormente,
pues permite ver un singular edificio y obras de arte muy valiosas, que si bien
no son estrictamente medievales, permiten comprender a cabalidad parte de la
historia de la ciudad.
Tras un día tan intenso a nivel cultural es posible que uno
prefiera darse un homenaje en alguna de
las impresionantes playas de Tarragona. También es posible completar la ruta
histórica y visitar la Tarragona romana si no se ha hecho previamente.


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