domingo, 6 de mayo de 2012

La ruta medieval de Tarragona


La mayoría de personas que no conocen Tarragona, siempre relacionan esta fantástica ciudad con su parte romana. Y es cierto que la parte romana es sumamente importante y digna de visitarse, pero la ruta medieval que se puede descubrir en la ciudad es más que recomendable e interesante. Esta ruta consiste en un recorrido por el casco antiguo de la ciudad en el que se deben contemplar los edificios medievales y el Museo de Arte Moderno.

Un punto ideal para empezar esta excursión es la casa Castellarnau que se empezó a construir en el siglo XIV.  En esta zona hay otros palacios antiguos y residencias eclesiásticas. Este lugar es la sede del Museo de Historia. Una visita a este lugar, aunque no sea demasiado larga, permite tomar el pulso a la historia medieval de la ciudad y conocer los diferentes usos y costumbres de los tarraconenses hace cientos de años. Entre otros méritos del lugar se encuentra el que el rey Carlos I se alojó en ella en el año 1542, y tan entusiasmado quedó con las bellezas de la ciudad que dijo “Este es el mejor balcón al mar que existe en mis estados”.

Otro punto necesario para comprender a cabalidad la Tarragona medieval es La Catedral. Su construcción empezó en el año 1171, aunque hasta el siglo XIV no hay registros fehacientes de artistas que hubieran participado en alguna de sus múltiples obras de arte. En la actualidad es un templo influenciado por el gótico con tres naves. Como es frecuente en las catedrales, está repleta de obras de arte muy importantes de pintores tales como San Miguel de Bernat Martorell y de arquitectos tales como Josep Prat o el escultor Carles Sales. La fachada llama mucho la atención por sus tres puertas y por el gran rosetón que tiene en la parte principal. Mide once metro de diámetro exterior y cuenta con doce rayos con siete molduras circulares.

El nombre completo es Catedral de Santa María de Tarragona. Tiene numerosas capillas que hacen muy recomendable su visita, aunque destaca la Capilla Mayor. ¿Por qué razón? Por su belleza y porque, por ejemplo, el presbiterio cuenta con un retablo gótico realizado por el escultor Pere Johan entre 1424 y 1434. Está construido en alabastro policromado y es una de las joyas más importantes de la escultura gótica catalana.

Siguiendo con el periplo medieval, es necesario visitar el Antiguo Hospital de Santa Tecla y los porches góticos. Cualquiera de estas estampas justifica hacer fotos por los bonitos alrededores. Y como última parada, estaría bien visitar el Museo de Arte Moderno, como se comentaba anteriormente, pues permite ver un singular edificio y obras de arte muy valiosas, que si bien no son estrictamente medievales, permiten comprender a cabalidad parte de la historia de la ciudad.

Tras un día tan intenso a nivel cultural es posible que uno prefiera  darse un homenaje en alguna de las impresionantes playas de Tarragona. También es posible completar la ruta histórica y visitar la Tarragona romana si no se ha hecho previamente.

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