domingo, 6 de mayo de 2012

El Alcázar de Segovia, único e inolvidable


Una de las vistas mejores de Segovia, ciudad Patrimonio de la Humanidad, es la que se contempla el Alcázar desde la zona denominada Fuencisla. El visitante se encuentra en un inmenso prado y el Alcázar se alza sobre su cabeza, despuntando al cielo, como una fortaleza de las de cuentos. Esta misma vista al anochecer, con el Alcázar cuidadosamente iluminado es una de las estampas más bonitas que se pueden contemplar, no solo en Segovia, sino quizás, en toda Europa.

El Alcázar se alza sobre un cerro donde se juntan los ríos Eresma y Clamores. Su construcción se remonta a los siglos XII y XVI. En un principio fue residencia del rey Alfonso VIII, y desde Alfonso X hasta Felipe II fue restaurado y ampliado en numerosas ocasiones. En épocas posteriores, el edificio fue utilizado como prisión de Estado hasta que en 1762 Carlos III fundó en la ciudad el Real Colegio de Artillería, utilizando la fortaleza como sede.

Desde 1953 funciona el patronato del alcázar que gestiona el museo que hay en su interior. La visita pausada y tranquila a este lugar es más que recomendable. Desde la misma entrada llama la atención el profundo foso que hay en la puerta de acceso y en su puente levadizo. El edificio es fotografiable desde cualquier ángulo, consiguiendo imágenes espectaculares por la belleza de la zona.

Son incontables los tesoros que alberga el Alcázar. Por ejemplo, se puede encontrar la Sala de la Chimenea, con mobiliario original del siglo XVI. La Sala del Trono conserva intacta la decoración mudéjar original. La Sala de los Reyes tiene estatuas de la época de Felipe II, incluyendo un retrato del mismo rey y de sus dos esposas, Isabel de Borbón y Ana de Austria.

Una de las salas más apreciadas, sobre todo por los más pequeños, es la Sala de la armería, donde se encuentran armaduras muy impresionantes y armas de épocas remotas. Lo cierto es que es fascinante observar y comprender las condiciones tan duras que tenían los militares de aquellas épocas. Lo mismo es cierto de la Escuela Militar: da escalofríos ver cómo era el horario de los cadetes y las condiciones tan extremas de frío y penurias que debían pasar en uno de los puntos más fríos de la geografía española y en una fortaleza militar (desde luego sin calefacción central).

El patronato del Alcázar organiza diferentes eventos y exposiciones temporales que pueden resultar muy interesantes para ciertos visitantes. Desde luego se recomiendan las visitas guiadas. Son algo más caras pero se saca mucho más partido a los detalles y la información que se obtiene en el recorrido.

El Alcázar de Segovia se puede visitar de forma ininterrumpida entre las 10 y 18 horas en invierno (de octubre a marzo) y entre las 10 y 19 horas  los demás meses. Una de las partes de la visita es subir a la torre y contemplar las magníficas vistas de la ciudad de Segovia y de los alrededores. Después de esta excursión seguro que apetece degustar alguno de los exquisitos platos de la gastronomía segoviana, para después, seguir descubriendo partes insólitas de la ciudad, como el barriodonde vivió y trabajó Antonio Machado.

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