Una de las vistas mejores de Segovia, ciudad Patrimonio de la
Humanidad, es la que se contempla el Alcázar desde la zona denominada
Fuencisla. El visitante se encuentra en un inmenso prado y el Alcázar se alza
sobre su cabeza, despuntando al cielo, como una fortaleza de las de cuentos.
Esta misma vista al anochecer, con el Alcázar cuidadosamente iluminado es una
de las estampas más bonitas que se pueden contemplar, no solo en Segovia, sino
quizás, en toda Europa.
El Alcázar se alza sobre un cerro donde se juntan los ríos Eresma y
Clamores. Su construcción se remonta a los siglos XII y XVI. En un principio
fue residencia del rey Alfonso VIII, y desde Alfonso X hasta Felipe II fue
restaurado y ampliado en numerosas ocasiones. En épocas posteriores, el
edificio fue utilizado como prisión de Estado hasta que en 1762 Carlos III
fundó en la ciudad el Real Colegio de Artillería, utilizando la fortaleza como
sede.
Desde 1953 funciona el patronato del alcázar que gestiona el museo que
hay en su interior. La visita pausada y tranquila a este lugar es más que
recomendable. Desde la misma entrada llama la atención el profundo foso que hay
en la puerta de acceso y en su puente levadizo. El edificio es fotografiable
desde cualquier ángulo, consiguiendo imágenes espectaculares por la belleza de
la zona.
Son incontables los tesoros que alberga el Alcázar. Por ejemplo, se
puede encontrar la Sala de la Chimenea, con mobiliario original del siglo XVI.
La Sala del Trono conserva intacta la decoración mudéjar original. La Sala de
los Reyes tiene estatuas de la época de Felipe II, incluyendo un retrato del
mismo rey y de sus dos esposas, Isabel de Borbón y Ana de Austria.
Una de las salas más apreciadas, sobre todo por los más pequeños, es
la Sala de la armería, donde se encuentran armaduras muy impresionantes y armas
de épocas remotas. Lo cierto es que es fascinante observar y comprender las
condiciones tan duras que tenían los militares de aquellas épocas. Lo mismo es
cierto de la Escuela Militar: da escalofríos ver cómo era el horario de los
cadetes y las condiciones tan extremas de frío y penurias que debían pasar en
uno de los puntos más fríos de la geografía española y en una fortaleza militar
(desde luego sin calefacción central).
El patronato del Alcázar organiza diferentes eventos y exposiciones
temporales que pueden resultar muy interesantes para ciertos visitantes. Desde
luego se recomiendan las visitas guiadas. Son algo más caras pero se saca mucho
más partido a los detalles y la información que se obtiene en el recorrido.
El Alcázar de Segovia se puede visitar de forma ininterrumpida entre
las 10 y 18 horas en invierno (de octubre a marzo) y entre las 10 y 19
horas los demás meses. Una de las partes
de la visita es subir a la torre y contemplar las magníficas vistas de la ciudad
de Segovia y de los alrededores. Después de esta excursión seguro que apetece
degustar alguno de los exquisitos platos de la gastronomía segoviana, para
después, seguir descubriendo partes insólitas de la ciudad, como el barriodonde vivió y trabajó Antonio Machado.


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