La ciudad de Burgos contiene tesoros patrimoniales e históricos de
incalculable valor, como su impresionante Catedral o la Cartuja de Miraflores. Otro de ellos es el Monasterio de las Huelgas, un edificio
sorprendente y lleno de encanto y emociones. Se fundó en junio de 1187 sobre un
pequeño palacio que ocupaba unos prados denominados “Las Huelgas”. En las
proximidades del río Arlanzón fue donde se construyó este monasterio bajo la
orden del rey Alfonso VIII y su esposa Leonor de Plantagenet. Su idea era
edificar un monasterio cisterciense femenino. En la actualidad lo ocupan la
congregación de monasterios de monjas cistercienses de San Bernardo.
El entorno del Monasterio es muy bonito, y permite alcanzar la paz
necesaria para dedicarse a visualizar las diferentes joyas del arte que
contiene en su interior. Es muy importante abandonar los prejuicios en la
entrada, puesto que así se disfrutará mucho más de la visita y del ambiente que
se respira en la congregación.
El edificio es muy amplio y complejo, y recuerda en ciertos momentos a
las antiguas fortalezas medievales. Las mejores fotos se obtienen al atardecer,
cuando el rojo del cielo hace cobrar vida a las piedras que rodean la imponente
fachada. La parte más antigua se corresponde con el claustro románico, aunque
también se encuentran partes con estilo gótico con bóvedas de yeserías
mudéjares. En el interior se pueden encontrar los sepulcros, pues era intención
de su fundador convertir el lugar en panteón de reyes. De hecho en su interior
se pueden encontrar numerosos miembros de la realeza, desde el hijo de Alfonso
X el Sabio hasta la hija ilegítima de Fernando el Católico, Rey de Aragón.
El Monasterio está repleto de obras de arte de incalculable valor.
Destacan, por ejemplo, el museo de Ricas Telas Medievales, ubicado en el
claustro de San Fernando. En esta estancia hay numerosos objetos y telas de los
siglos XIII y XIV, que además de ayudar a conocer la vida de aquella época,
tienen un valor muy elevado. Otro tesoro que se encuentra en su interior es el
Códice de las Huelgas, un manuscrito copiado a principios del siglo XIV. Este
documente es de valor incalculable porque se recoge el repertorio musical que
cantaban las monjas en el Monasterio. Este documento constituye una de las
fuentes más valiosas de la polifonía del Ars Antiqua en toda Europa.
Al visitar el lugar se debe tener en cuenta que las monjas viven y
rinden culto en este lugar, por eso se espera el máximo respeto de los
visitantes. Además, las monjas están especializadas en la decoración de
porcelana, fabricación de rosarios y llevan el trabajo de lavandería de
diferentes hoteles. Esto les permite subsistir y dedicarse a su labor
religiosa. Los objetos de cerámica, rosarios y otros recuerdos del monasterio
se venden en la portería para que los visitantes que lo deseen puedan
adquirirlos por un módico precio.
El Monasterio pertenece a Patrimonio Nacional y se debe tener en
cuenta que los lunes está cerrado. De martes a sábado se puede visitar entre
las 10:00 y 14:00 horas y entre las 16:00 y 18:30. Los domingos y festivos se
puede visitar solo entre las 10:30 y las 15:00 horas. En cualquier caso, la
visita vale la pena.


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