Tarragona es una ciudad
sorprendente y llena de encantos. Uno de sus mayores legados es el que dejaron
los romanos durante la colonización de la península. De hecho, el actual nombre
de la ciudad proviene de Tarraco, nombre por el que la conocían los romanos.
Sus 130.000 habitantes están acostumbrados al turismo y reciben cordialmente a
los visitantes que se acercan a descubrir los tesoros de la ciudad, entre los
que destacan el buen clima, los restos arqueológicos y unas playas
paradisíacas. Su cercanía a Barcelona, a
tan solo unos 90 kilómetros al Sur, convierten a este lugar en un destino
magnífico para unas vacaciones culturales o, simplemente, lúdicas.
Uno de los primeros monumentos
romanos que llaman la atención son las murallas. No en vano es uno de los
lugares que está catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Esta imponente
construcción data del siglo II a.C. De esta época se conservan tres torres
originales: la de l’Arquebisbe, la del Cabiscol y la de Minerva. Aunque en la
actualidad solo se conserva un kilómetro aproximadamente, recorrer este tramo
constituye una auténtica inmersión al pasado cultural y social de la ciudad.
El Anfiteatro es otros de los
magníficos monumentos romanos que son imprescindibles en Tarragona. Este lugar
tiene dos aspectos muy positivos: el estado de conservación que permite un
análisis exhaustivo de los restos y el lugar privilegiado en el que se encuentra,
al pie del Mediterráneo. Eso permite conseguir unas fotos espectaculares de la
zona. Este lugar se construyó en el siglo II después de Cristo y tiene unas
dimensiones de 109,5 por 86,5 metros. En este lugar, como era frecuente en la
época, se hacían simulaciones de batallas navales donde los gladiadores
luchaban a muerte. La violencia estaba a la orden del día, hecho que se pone de
manifiesto en las visitas que se pueden hacer en la actualidad en este lugar.
En Tarragona también se puede
encontrar el circo romano de Tarraco, construido a finales del siglo I,
seguramente en época del emperador Domiciano. Estas instalaciones daban cabida
hasta a 25.000 espectadores simultáneamente y se utilizaron hasta el siglo V.
La pena es que en la actualidad solo se puede visitar cierta parte del lugar,
pues ha quedado inmerso por el urbanismo de la ciudad.
Otros lugares maravillosos para
ser explorados son, por ejemplo, el Teatro Romano. Anterior a las
construcciones mencionadas, este lugar fue construido en época de Augusto, a
finales del siglo I antes de Cristo. El lugar se encuentra algo abandonado, de
todas formas darse un paseo y ver la scaena y el proscaenium permite hacerse
una ligera idea de cómo eran las diversiones en la antigua Tarragona.
Y como guinda final a este
recorrido romano por la inolvidable ciudad de Tarragona, encontramos el Foro
Romano, un conjunto monumental inmenso de unas 18 hectáreas, que contiene
edificios y construcciones en diferente estado de conservación. Su visita
guiada es muy buena y permite conocer con detalle la vida pública y política de
la época. En este recinto, a parte del Circo (del que ya hemos hablado),
también se puede encontrar el Consejo Provincial, el Archivo del Estado, El
Arca y muchos más tesoros que legó la civilización romana.
La Tarragona romana es
imprescindible, ¿te apuntas a descubrirla?


Estoy de acuerdo en que Tarragona es un excelente sitio para ir de turismo por su clima fresco, sus playas, sus sitios arqueológicos como el teatro romano y sus monumentos así que indudablemente ir de turismo a Tarragona es un privilegio.
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