La Plaza Mayor de Salamanca es
siempre un espectáculo, sea que se visite por la mañana, por la tarde o por la
noche, en invierno o en verano. Se trata de uno de los lugares más bulliciosos
de la ciudad y siempre está repleto de gentes, ciudadanos y turistas que están
deseando compartir buenos momentos con las personas que se acercan a comprobar
sus extraordinarios colores, olores y sensaciones.
Esta Plaza, una de las más bellas
de Europa y de las más fotografiadas, se construyó entre 1724 y 1755, y es un
claro ejemplo del estilo barroco, predominante en el siglo XVIII. En un
principio se conocía como la Plaza de San Martín o Plaza de Oriente. El
arquitecto que se encargó de su diseño y realización fue Alberto de Churriguera.
En la primera fase de la
construcción se edificó el Pabellón Real y el Pabellón de San Martín, sobre
terrenos que pertenecían al Ayuntamiento. Los pabellones se complementan con
una serie de medallones que representan a los reyes hispanos, a conquistadores
y caballeros. Entre otros se puede encontrar los de Felipe II, El Cid Ruy Díaz,
Alonso de Guzmán, Miguel de Cervanes y así, hasta varias decenas.
Las dimensiones de la Plaza Mayor
sorprenden a los que la visitan por primera vez. La fachada del Ayuntamiento
mide 82,60 metros y dispone de una superficie de 6400 metros cuadrados, sin
contar los soportales. La plaza tiene 88 arcos de medio punto en cada uno de
los cuales se encuentran los medallones mencionados anteriormente.
La Plaza Mayor es un lugar para
disfrutar. Se puede tomar algo en alguna de las numerosas terrazas y bares que
rodean el monumento. Concretamente, en el Café Novelty, uno tiene el privilegio
de estar en la cafetería más antigua de la ciudad. Se inauguró en 1905 y desde
sus inicios fue un lugar de peregrinación obligatoria para escritores, artistas
y políticos. Es equiparable al café Gijón de Madrid, por la asiduidad con la
que visitaban sus instalaciones personalidades tales como Ortega y Gasset,
Francisco Umbral, Carmen Martín y Gaite y un largo etcétera.
En las inmediaciones de la plaza
es posible encontrar numerosos locales de ocio, incluso las típicas franquicias
para comer o cenar. Sin embargo, resulta mucho más apetitosa la excelente
gastronomía salmantina con su riqueza de carnes y embutidos, así como productos
artesanales hechos con ingredientes de primera calidad. Uno de los mejores
lugares para comer en la misma Plaza es el Mesón Cervantes. A escasos metros,
en la calle Azucena se puede encontrar el Asador Arandino que está
especializado en la cocina castellana y en unos asados realmente exquisitos.
La Plaza Mayor también es
preciosa de noche. Son numerosos los actos y eventos que el Ayuntamiento
organiza durante todo el año para estimular la intensa vida cultural de la
ciudad. Ver un concierto en la Plaza es una experiencia única y difícilmente
olvidable, pues se conjuga la bonita iluminación de los edificios, así como el
entorno centenario que constituye el acompañamiento perfecto para una buena
música.


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