viernes, 6 de julio de 2012

La isla de la Cartuja


Sevilla es una ciudad mágica, especial e inigualable. Son tantos los atractivos para visitarla una y otra vez que sería imposible enumerarlos en un solo artículo. Uno de los más conocidos es la isla de la Cartuja. Cuando el visitante se acerca a esta porción de tierra situada entre dos brazos del río Guadalquivir, todavía se pueden contemplar los vestigios de lo que fue una de las fiestas más grandes y maravillosas organizadas en España: la Expo de 1992. La mayor parte de los edificios están bastante deteriorados, sin embargo vale la pena darse un paseo para comprender parte de la historia española.

El monumento que permanece impertérrito es el Monasterio de Santa María de las Cuevas, más conocido como el Monasterio de la Cartuja. Su origen se remonta a cientos de años de atrás, siendo la construcción de la Ermita Santa María a finales del siglo XIV el comienzo más claro. El lugar es muy bonito, pero sobre todo está cargado de simbolismos. Está estrechamente relacionado con la historia de Cristóbal Colón, que se alojó en este lugar en preparación del viaje en el que descubrió América. De hecho, según la tradición, uno de sus hijos plantó un árbol (un ombú) y todavía puede ser visitado. El monasterio cuenta con magníficos cuadros de Zurbarán, así como esculturas de Isidro de Villoldo. Otro detalle interesante de este lugar, es que después de la Exposición Universal es la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Además, sus jardines son muy recomendables.

La isla de la Cartuja comparte con el resto de Sevilla la luz y el buen clima. Pasear por sus avenidas es aventurarse a un mundo de emociones singulares y muy significativas. Incluso los accesos a la Cartuja son muy bonitos. Un ejemplo de ello es el Puente de la Barqueta. Cuando uno lo ve, aunque no lo supiera antes, percibe que es del claro estilo del famoso arquitecto Calatrava.

La isla de la Cartuja contiene muchas empresas importantes. Seguramente a los turistas y viajeros, este hecho no será demasiado relevante. Sin embargo, un punto que sí merece la pena, sobre todo si se viaja con niños, es Isla Mágica. Parte de la exposición universal se recicló y se mejoró enormemente con la construcción de un parque temático para toda la familia. El parque está dividido en zonas con títulos tan sugerentes como “Sevilla, Puerto de Indias”, “Puerta de América”, “La Guarida de los Piratas”, “Mundo Maya” o “El dorado”. Hay atracciones para todas las edades, algunas de ellas que hacen subir la adrenalina hasta límites insospechados. Otra de las bazas fuertes del parque son los espectáculos, de índole muy variada. Desde la magia a los efectos especiales en directo, pasando por mucha, mucha diversión. En fin, que una jornada en Isla Mágica es más que recomendable. El acceso al parque cuesta algo menos de 30 euros para los adultos, aunque siempre se pueden encontrar ofertas en combinación con alojamiento o en grupos.

La isla de la Cartuja tiene mucho que ofrecer a los visitantes que acuden a Sevilla. Sus tesoros permanecen escondidos solo para aquellos que se acercan a descubrirlos.

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