Los atractivos de Sevilla son tantos y tan variados que resulta
difícil definirlos en unas pocas palabras. Si uno ha hecho un recorrido
significativo es probable que ya conozca la isla de la Cartuja. Si además ha
tenido la ocasión de pasar unos días en la Feria de Abril, se puede decir que
ya conoce una parte significativa de la ciudad y sus gentes. Pero nunca se
llega a profundizar del todo en una población hasta que no se va de compras.
Afortunadamente, Sevilla es una ciudad magnífica para tal fin.
Las calles sevillanas están repletas de muchas tiendas de todo tipo,
pero se suelen definir tres barrios comerciales por excelencia. El primero es
el barrio de Triana, el segundo el casco antiguo y el tercero, Nervión. El
barrio de Triana ofrece una amplia gama de establecimientos comerciales
dedicados a la cerámica y a la artesanía en general. Por supuesto, es posible
encontrar grandes almacenes en la calle Luis Montoto y tiendas con la ropa más
exclusiva y representativa de las tendencias actuales. Claro, estas tiendas no
son para todos los bolsillos, aunque siempre puede ser interesante dar una
vuelta para mirar lo que se lleva.
Si uno tiene la ocasión de estar un jueves en Sevilla, no debe dejar
de visitar el mercadillo que se celebra puntualmente cada semana. Se celebra en
la calle Feria. La palabra “celebra” está escogida específicamente porque se
trata de una reunión de amigos y conocidos donde se puede encontrar casi
cualquier cosa inimaginable: desde antigüedades hasta cuadros, libros, ropa de
segunda mano, etc. Los domingos hay otro mercadillo en la Plaza del Cabildo
donde también se pueden encontrar artículos relacionados con la filatelia y la
numismática, así como pájaros y otras mascotas.
Hay una tienda especialmente bonita en la ciudad. Se trata del taller
artesanal de mantones de manila de Juan Foronda. Aunque tiene una versión on
line para comprar desde cualquier lugar del mundo, resulta una delicia
contemplar la exquisitez de tales obras de arte como los abanicos, los broches,
las coronas de novia, las horquillas y peinecillos, y, por supuesto, la
especialidad de la casa, los mantones y mantillas bordados a mano. Los precios
no son baratos, pero se debe tener en cuenta que se trata de piezas exclusivas
hechas por artesanos profesionales. Lo cierto es que cualquiera de los
productos es de una belleza impresionante.
El trato de los comerciantes suele ser muy amigable y profesional,
siguiendo el espíritu que manifiestan en general los sevillanos. El horario de
las tiendas es el habitual que en el resto de España, aunque los centros
comerciales, como el Nervión, abren normalmente hasta las 22 horas.
Concretamente este centro comercial dispone de 86.000 metros cuadrados entre
garajes y establecimientos. Uno de sus principales atractivos es que está
ubicado junto al estadio de fútbol Ramón Sánchez Pizjuán.
Ir de compras en una ciudad como Sevilla puede ser divertido y
original, aunque no necesariamente se compren demasiadas cosas. Pero ver el
comercio de una ciudad ayuda a conocerla mejor.


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