Asturias es una reserva inagotable de sorpresas y lugares inéditos
para turistas y viajeros. Su importante red de hoteles permite disfrutar de
magníficas estancias lo cual incluye apreciar su exquisita gastronomía y
naturaleza encantadora. Las primeras veces que uno visita Asturias es posible
que haga el descenso del Sella y se de una vuelta por Ribadesella. Pero la zona
tiene muchísimos lugares naturales muy destacables.
Un ejemplo es la playa del Silencio o Gavieiro. Se trata de una playa
salvaje de las más bonitas del norte de España. La definición salvaje es más que
apropiada, pues solo se puede acceder a ella caminando (o por mar, claro). Está
ubicada en Cudillero, y es una especie de cala entre dos acantilados de unos 500
metros de longitud. Desde donde se puede dejar el vehículo hay unos 25 minutos andando
hasta la costa. Es cierto que se trata de un pequeño esfuerzo, pero vale la
pena para contemplar el bonito rincón.
En el concejo de Villayón, muy cercano a la localidad de Oneta, se
encuentran las Cascadas de Oneta. El visitante contemplará extasiado un
conjunto de tres saltos de agua que se escalonan a pocos metros unas de otras.
Siguen el curso del Arroyo del Acebo. La más grande es la de la Firbia, en un
salto que alcanza los 15 metros de altura. La vegetación en la zona es
exuberante y muy atractiva. Las otras dos cataratas con la de Ulloa y la de
Maseirúa. Aunque son más pequeñas que la primera, también merece la pena seguir
el curso del arroyo hasta llegar a ellas.
Otro lugar imprescindible es el Desfiladero de Las Xanas, en Santo
Adriano. A este lugar se puede acceder desde el área recreativa del Molín o por
el embalse de Los Alfilorios hacia Pedroveya. Este lugar es de sumo interés por
varias razones. A nivel geológico, el visitante se encuentra ante una formación
rocosa de unos 300 millones de años de antigüedad. A nivel de vegetación, la
masa boscosa que hay en el interior está repleto de avellanos, espineras y
fresnos. También se pueden encontrar tilos, arces, mostajos y olmos. Si uno es
observador avezado puede ver restos del paso del colirrojo tizón, la chova piquiagualda
o el águila real. Quizás si el visitante es cuidadoso y silencioso puede que
vea alguna de estas aves en plena acción, o quizás sea recompensado con el
vuelo del alimoche.
El repertorio de lugares naturales para visitar en Asturias es
prácticamente ilimitado. Se puede visitar la Playa de Penarronda, la Isla La
Deva, los meandros del río Nora o las Foces de El Pino. Todos estos parajes
revisten interés especial por una u otra razón. Es necesario mencionar, que la
red de trenes Feve, ofrece de forma económica rutas por la naturaleza asturiana
sumamente bonitas. Es una forma de viajar más ecológica y que permite más
reposo y sosiego que si uno viaja con su propio vehículo. La naturaleza
asturiana es tesoro incalculable que se debe poner en valor cada día.


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