Muchas personas tienen la idea equivocada que en Benidorm solo se
puede disfrutar de sol y playa, y los más fiesteros, de interminables noches de
marcha en las discotecas y pubs de la ciudad. Sin embargo, no hay nada más
alejado de la realidad. Benidorm es una ciudad moderna, cierto, pero mantiene
el encanto de las tradiciones mediterráneas muy arraigadas. Todo un placer para
disfrutar.
El casco antiguo de Benidorm es muy acogedor. Está lleno de calles
blanqueadas y zonas para pasear muy bonitas. El estilo mezcla lo mejor del
mediterráneo y ciertos toques de Andalucía. Uno de los puntos más atractivos de
la ciudad es el Balcón del Mediterráneo, pues permite visualizar el mar y las
playas a vista de pájaro. Es un espectáculo indescriptible ver el inmenso
Mediterráneo cuando se está poniendo el sol, o plateado durante el amanecer. La
mayoría de bodas que se celebran en Benidorm no pueden evitar parar allí para
tomar unas instantáneas a los novios.
Muy cerca se encuentra la iglesia de San Jaime. Se encuentra en una
plaza pintoresca y muy soleada la mayor parte del año. Concretamente está en lo
alto del cerro Canfalí. Su construcción data entre los años 1740 y 1780. Su
sencilla imagen de blanco evoca un catolicismo diferente y más austero. Su
interior es sede de las principales festividades religiosas de la ciudad, tales
como las Fiestas Mayores, la Semana Santa o la Festividad de Sant Jaume y Santa
Ana.
Benidorm es una ciudad de rascacielos. Claro, uno no está en Nueva
York. Pero hay edificios de altura más que considerable. Por ejemplo, en la
ciudad se encuentran construcciones tales como Residencial In tempo de 200
metros de altura y 52 plantas o el Gran Hotel Bali, de 186 metros y 50 plantas.
Más de veinte edificios pasan los 100 metros de altura, así que se puede
considerar que Benidorm es el Manhattan del Mediterráneo. Más de una foto buena
sale desde debajo de alguno de estos edificios impresionantes.
Un lugar muy especial es la isla de Benidorm o la isla de los
periodistas. Se trata de una masa rocosa de forma triangular de 350 metros de
longitud por 260 metros de anchura. Alcanza los 73 metros de altura por lo que
se ve perfectamente desde la costa. Pese a su reducido tamaño, la isla
constituye un refugio para especies animales como la lagartija ibérica, el
vencejo pálido o el halcón peregrino. También se pueden encontrar especies
vegetales tales como la bufera, la efedra o el acebuche. Se puede visitar a
diario pues cuenta con un restaurante y cada cierto tiempo salen barcos para
que pueda ser visitada. Está a dos millas náuticas desde el puerto de Benidorm.



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