Barcelona tiene muchísimos atractivos para visitarla una y otra vez. Quizás sea redundante, pero se trata de una de las ciudades más modernas y cosmopolitas de Europa, así que es un destino turístico por excelencia. Aunque hay varios lugares que uno no se puede perder de la ciudad, una forma diferente de visitarla es buscar el rastro del arquitecto catalán mundialmente conocido, Antonio Gaudí.
Resulta un placer contemplar el estilo orgánico que desarrolló el maestro en cada uno de los edificios y fachadas que construyó en la ciudad condal. Uno de los lugares más visitados es la Sagrada Familia. Este templo inconcluso es una muestra de diseño y maestría sin precedentes. Cuando se sumó al proyecto Gaudí en 1884 el proyecto se replanteó completamente. Una de las características más singulares es la construcción de torres cónicas circulares que se estrechan con la altura. A este proyecto dedicó Gaudí la mayor parte de su vida creativa, desde los 31 años. Y lo cierto es que se trata de una maravilla que fue incluida en el año 2005 como parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Otro punto indiscutible es el Parque Güell. Se construyó en la primera década del siglo XX y pertenece a la etapa naturalista de Gaudí. El artista universal desarrolló al máximo su creatividad en este maravilloso lugar. Uno de los puntos más fotografiados del parque es la escalinata, donde se encuentra la escultura de salamandra que es uno de los emblemas del jardín. También es muy atractiva la plaza oval que hay en el centro del parque. La plaza tiene 3.000 metros cuadrados. Como detalles curiosos cabe decir que su borde es una especie de banco ondulado que tiene 110 metros de longitud. Lo cierto es que el parque está lleno de rincones maravillosos para relajarse y divertirse. Como un sueño echo realidad.
La Casa Batlló es un fantástico edificio que está ubicado en el Passeig de Gràcia. Lo relevante de esta construcción según este artículo es que en la fachada se puede ver los mejor de Gaudí. La fachada cuenta con una gran tribuna que sobresale por la calle unos metros. Las columnas de piedra tienen forma de huesos y el tejado del edificio imita el lomo de un dragón. Lo cierto es que la fachada es maravillosa y sus mosaicos multicolores llaman la atención desde cualquier ángulo que se contemple.
Otro lugar muy visitado es la Casa Milà, o como se conoce popularmente La Pedrera. También está en el paseo mencionado anteriormente, en el número 92. Este edificio es muy singular pues dispone de cornisas volantes y tiene remates con azulejos blancos. Los balcones de hierro forjado llaman mucho la atención y dotan al lugar de aspecto señorial y muy elegante. La imaginación de Gaudí parece que era inagotable y sabía dotar a cada espacio de un estilo muy personal, pero siempre diferente. Es evidente que ver Barcelona a través de los ojos de Gaudí es una experiencia inolvidable y más que recomendable.
Recuerda que si visitas la ciudad durante un fin de semana, puedes alojarte en alguno de los estupendos hoteles en Barcelona. La ciudad ofrece una amplia oferta hotelera entre la que escoger nuestra mejor opción.



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