Salou es una maravillosa ciudad de Tarragona que permite disfrutar de
los mejores encantos de la sociedad mediterránea: buen clima, buena gastronomía
y buenas gentes. Está ciudad está muy bien ubicada, a tan solo 10 kilómetros de
Tarragona y a unos 112 de Barcelona. En los últimos años ha cobrado mucha
relevancia por ser la sede del famoso parque temático Port Aventura, centro de
diversión para grandes y pequeños. No obstante, la ciudad tiene numerosos
atractivos por su cuenta.
Por ejemplo, es posible hacer un paseo cultural y descubrir lugares
muy agradables en la ciudad. ¿Qué tal ver unos olivos monumentales? En el Paseo
de la Segregación se encuentran 16 magníficos ejemplares que rondan los mil
años de vida. Procedentes de la comarca del Maestrazgo estos testigos de épocas
pasadas no dejarán indiferentes a los amantes de la naturaleza.
Otro punto muy interesante es el Parque de la Ciudad. Su superficie es
muy grande, pues sobrepasa los 15.000 metros cuadrados. Pero el tamaño no es lo
único sorprendente. También sorprende la gran variedad de flores y plantas que
llenan el lugar, así como los estanques con plantas acuáticas. Resulta difícil
de creer pero en el interior de una bulliciosa ciudad es posible abstraerse del
tráfico y el gentío y disfrutar de un rato de paz y relax en un espacio
natural. Otro espacio único y muy recomendable es el Chalet Bonet, o como se le
conoce en la zona, el chalet Voramar. Data del año 1918 y su estilo
arquitectónico es el modernismo tardío. Es obra del arquitecto Domènec
Sugranyes i Gras, discípulo de Gaudí, y francamente, se nota la influencia del
maestro. En su interior se pueden encontrar pinturas murales muy destacadas. Y
su fachada alberga un curioso reloj de sol.
Pero no cabe duda que uno de los principales atractivos de Salou son
sus costas y playas. Una de las más bonitas es la Penya Tallada. No es
demasiado grande, tan solo unos 60 metros de longitud y unos 20 metros de
anchura. Pero tiene una belleza salvaje y singular. Se trata de una cala que
está entre la Punta de Replanells y la Punta de Cavall. En este lugar no se
debe esperar encontrar chiringuitos, pero sí que es posible entrar en comunión
con la naturaleza y el mar Mediterráneo. El lugar es muy bonito y especial, y
lo mejor es que no está demasiado transitado.
Para terminar la jornada se puede acudir al Muelle, una construcción
que data de principios del siglo XIX. Formaba parte de un canal de navegación
que iba a unir Salou y Reus, aunque nunca llegó a terminarse. Desde este lugar
se puede ver a los pescadores preparando
sus aparejos, y, sobre todo, unos maravillosos atardeceres.
Es fácil que después de tantas visitas el turista esté algo cansado. Por
eso es bueno que elija uno de los magníficos hoteles de Salou para tener el
descanso necesario. Afortunadamente hay numerosas opciones aptas para todos los
bolsillos y presupuestos.


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