Benidorm es un lugar excepcional para pasar unos días de merecidas
vacaciones. Es cierto que durante los meses de julio (y especialmente agosto)
no cabe “un alfiler” en esta populosa ciudad alicantina, pero vale la pena
recorrer sus calles e instalaciones durante el verano, o en cualquier época del
año. Si disponemos de un día para disfrutar de la playa en Benidorm, ¿qué
podemos hacer?
Lo primero que se debe saber es que Benidorm cuenta con varias playas.
También dispone de algunas calas si uno está dispuesto a hacer unos pocos
kilómetros con el coche. La playa más conocida es la de Levante. Esta es la
playa preferida por los turistas extranjeros, pues está llena de bares y
cafeterías en el paseo marítimo. Como dato interesante mencionar que tiene más
de 5.000 hamacas, así que uno se puede hacer una idea del grado de
concentración de gente que soporta en temporada alta. La playa está dotada con
todo tipo de comodidades para hacer más agradable la estancia de los
visitantes, tales como vigilancia, baños y duchas. También tiene juegos
infantiles con columpios, toboganes, balsas y trampolines. Y algo muy
importante, es que tiene acceso para discapacitados físicos.
La Playa de Poniente es la que prefieren los habitantes habituales de
la ciudad. Está mucho menos transitada que la anterior, pero también es muy
bonita. Eso sí, cuenta con menos instalaciones, pero tiene justo las necesarias
para disfrutar de un día perfecto. Una de las mejores cosas que ofrece esta
playa es la posibilidad de ver unas increíbles puestas de sol con los
rascacielos de la ciudad de fondo.
Bajo el puerto y los acantilados del castillo, se encuentra la Playa
de Mal Pas (mal paso en castellano). Se trata de una pequeña cala de 120 metros
de larga por 75 metros de ancho. No cabe demasiada gente, pero tampoco es muy
visitada por los turistas. Se puede estar muy tranquilo, y pasar un rato muy
agradable. Además, se puede acceder andando desde cualquier punto de la ciudad.
También cuenta con un pequeño parking, aunque según a qué horas es casi
imposible encontrar aparcamiento.
Muy cerca de Mal Pas, el turista puede acceder a la punta Canfalí, o
el Balcón del Mediterráneo. Después de dejar la playa, vale la pena acceder a
este lugar singular y contemplar toda la costa desde una altura considerable.
El mar se ve precioso y la ciudad también.
A los viajeros que no les gusta tumbarse al sol todo el día, tienen la
opción de practicar alguno de los muchos deportes acuáticos que se ofertan
tanto en la playa de Levante como en la de Poniente. Desde las canoas hasta el
esquí acuático y el surf, pasando por las motos acuáticas, se pueden realizar
actividades innumerables en estas costas. Todas más que divertidas.
Si además uno se aloja en alguno de los magníficos hoteles de Benidorm, la jornada será perfecta. Después de un día de playa, ¿qué mejor que
disfrutar de la marcha que ofrece esta ciudad?



No hay comentarios:
Publicar un comentario