sábado, 23 de junio de 2012

Gastronomía en Asturias, al alcance de todos


No son pocos los restaurantes y fondas de Asturias, que cuando ofrecen menús, tienen una particular costumbre que deja muy sorprendidos a los que no la conocen. Cuando se pide un plato, el camarero deja una olla o recipiente entero para que el comensal se sirva todas las veces que guste. Claro, como uno se puede imaginar, si se repite el proceso varias veces durante la estancia en este fantástico lugar, eso tendrá un efecto directo en figura del turista. Sin embargo, es posible disfrutar de la extraordinaria gastronomía de Asturias sin sufrir “daños colaterales”. La clave es la moderación, que nos permitirá degustar los muchísimos sabores que aportan a la cultura de la comida.

El pan es un claro ejemplo de la suculenta gastronomía de la zona. Hay diferentes modalidades, pero una de las más sabrosas es el pan “preñao”. Se trata de un bollo con un chorizo en su interior. Hambién es posible probar los tortos (pequeñas tortas de maíz doradas en la sartén) o los típicos “frixuelos”, una especie de crepe.

El mar Cantábrico aporta toda serie de pescados y mariscos que aportan mucho sabor a la cocina asturiana. Uno de sus platos más conocidos es el besugo a la espalda. El comensal más sibarita no debe perderse los guisos a base de lubina, cabracho o angulas. Por ejemplo, el pastel de cabracho es sumamente apreciado en toda la geografía del Principado.

Asturias también es una tierra de carnes muy importante. Las ganaderías bovina y ovina aportan piezas de gran valor para los mercados locales. Por probar algo típico se puede comer el pantruque (un embutido que lleva tocino, cebolla, harina de maíz y otros ingredientes que pueden variar según la zona en la que se prepare). Claro, Asturias es un lugar de leche y quesos excepcionales. Tan solo en Asturias hay 42 denominaciones de origen de quesos, tales como el Cabrales, Gamonedo, Oscos y un largo etcétera.

¿Qué se puede hacer cuando se necesita tomar algo dulce? Bueno, aunque parezca muy típico, vale la pena probar el arroz con leche casero. ¿En qué se diferencia de otros? En que su cocción es mucho más prolongada y su cremosidad llega a niveles sumamente altos. Si se pasa por alguna tienda especializada no debe dejar de probarse las charlotas de Gijón o las marañuelas de Candás y Luanco.

Y no es ningún tópico decir que la sidra de Asturias está excepcionalmente buena. Aún cuando a uno no le guste especialmente, el protocolo con el que se sirve (los camareros la suelen escanciar con mucho arte) permite disfrutar de una tradición milenaria de forma muy activa. En fin, si a la sidra se suman los buenos pinchos propios de la zona, la fiesta se puede dar por completa.

Después de una suculenta comida, conviene no acomodarse en un sofá. Lo ideal es seguir recorriendo las maravillas que ofrece la naturaleza Asturiana, o dar una vuelta por una ciudad siempre emblemática como Ribadesella. Además, conviene caminar para que uno vuelva a tener apetito para seguir disfrutando de otras deliciosas comidas en Asturias.

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