¿Es posible disfrutar de La Rioja viajando con niños? La respuesta es
que sí, porque en La Rioja todos pueden tener una estancia extraordinaria. Tan
solo hay que planificarse un poco para sacarle el máximo partido al viaje. Nos
centraremos en tres actividades que pueden orientarse para que lo más pequeños sean
los protagonistas de la diversión.
Las actividades relacionadas con la Naturaleza y el Deporte suelen ser
las más flexibles. Como admiten diferentes niveles de preparación, permiten
adaptarlas a los más pequeños. Por ejemplo, un paseo en globo es apto para
todas las edades y ayuda a descubrir increíbles vistas que de otra forma son
imposibles de percibir. Si la economía familiar no permite esta actividad se
pueden buscar alternativas más baratas. Un ejemplo es el Centro de
Interpretación y Observación del Buitre Leonado. Desde este lugar los
visitantes pueden observar en vivo y en directo la colonia de buitres leonados
y sus pollos. Eso sí, no se les molesta lo más mínimos, pues la visualización
se lleva a cabo mediante un sofisticado sistema de cámaras. También es posible
ver los diferentes hábitats de la zona mediante telescopios y prismáticos. Esta
visita seguro que encanta a los más pequeños y les permite descubrir un tesoro
natural de incalculable valor.
Otra actividad es el enoturismo para pequeños. Antes de que nadie se
rasgue las vestiduras se debe explicar que los abuelos riojanos llevan decenas
de generaciones enseñando a sus nietos cómo se cultivan las vides y cómo se
hace el vino. Esta costumbre es la que se pretende relanzar con esta iniciativa.
Mientras los padres disfrutan del vino en otra dimensión (con catas y procesos
químicos variados), los niños son entretenidos con el mágico proceso de
creación del vino. En algunas bodegas hasta les permiten pisar la uva y ser los
protagonistas en la creación del vino. De esta forma uno se puede meter en la
piel de un viticultor y descubrir los tesoros que encierra este arte milenario.
Los dinosaurios fueron los habitantes más antiguos de La Rioja. ¿Por
qué no dar un recorrido por los lugares que muestran a estos fascinantes seres
que suelen maravillar a los más pequeños? Por ejemplo, el Centro de
Interpretación Paleontológica de La Rioja muestra los restos de la vida de
estos gigantescos animales en la zona. De todas formas, lo que más gusta a los
pequeños es el parque “El Barranco Perdido”, un parque temático donde los
visitantes se convierten en paleontólogos y disfrutan de todo tipo de aventuras
didácticas, hasta de una playa Cretácica. Los niños tendrán que huir de un “auténtico”
dinosaurio o buscar pistas en un antiguo yacimiento. En fin, en este parque es
todo diversión, pero con contenidos didácticos para los niños.
Después de tantas aventuras, tanto a los padres como a los hijos les
apetecerá degustar algo de la exquisita gastronomía riojana y, posteriormente,
alojarse de alguno de los maravillosos hoteles de La Rioja. Seguro que el
descanso es más que merecido.

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